domingo, 9 de junio de 2013

Quizás si te pusieras en mi piel


Atticus Finch es el padre que todos quisimos tener; el hombre elegante, con una presencia impecable, que todas anhelábamos que nos cuidara; el abogado que todos desearíamos que nos defendiera.  Atticus Finch es el protagonista de Matar a un ruiseñor, una película de Robert Mulligan estrenada en el año 1962, basada en la novela homónima de Harper Lee.


La película arranca cuando muchos cayeron en la miseria, cuando todos no tenían los mismos derechos y las deudas se pagaban con nueces (quizás porque sentían vergüenza de su pobreza). Finch es un abogado viudo, padre de dos hijos, que lucha por los ruiseñores, para que puedan volar, es decir, lucha por los desprotegidos, por la gente sin derechos, por los indefensos sin recibir nada a cambio. Esos valores son los que han hecho a la película y a la novela conocidas, y al personaje interpretado por Gregory Peck, inolvidable.



Scoutt es la hija de este hombre de profundas convicciones, junto con Jem, y   la narradora del film: aporta una mirada llena de inocencia, de misterio y de entusiasmo por las cosas, por la vida; Scoutt está llena de preguntas, a las que su padre responde con paciencia y cariño. Poco a poco ella logra comprender las contestaciones ; por qué lo importante es sentirse cómodo en los zapatos de otra persona y no juzgarla por su apariencia. Sentirse cómodo en la piel de los demás: entonces quizás entenderíamos buena parte de la vida. Nunca se conocerá a alguien hasta que se haya caminado en sus propios zapatos.


Matar a un ruiseñor, como la brisa una noche de verano, nos permite regresar a la infancia, a la patria, para tener esa mirada pura y limpia capaz de no juzgar a los demás por las apariencias sino por lo que son, su sabor real y su olor real, por su presencia y su ausencia.


Como este plato que puede confundirnos por su apariencia y que contiene un buen puñado de nueces: lo importante es eliminar los prejuicios, no sentirse cohibido, probar, siempre probar, intentar dejar atrás las ideas preconcebidas y los sabores conocidos, no tener miedo a lo nuevo, a empezar desde lo desconocido o volver al principio porque la vida tiene mucho que ofrecernos y nunca seremos libres si no nos dejamos elevar por la belleza. En la cocina, como en la vida, a veces nos dejamos engañar por las apariencias. Por eso es importante probar las cosas por uno mismo; meter las manos en la masa para saber de qué están hechas las cosas, cómo se hicieron, por qué cocinaron para nosotros. Es posible que descubramos cosas interesantes.


Si te pusieras en mi piel, quizás lo entenderías.


11 comentarios:

Anónimo dijo...

Es como juzgar un libro por sus tapas.......muy bonito como siempre. Y las fotos maravillosas

Anónimo dijo...

Atticus Finch es uno de los personajes de la historia del cine que más me gusta. Y lo que dices es verdad: hay que ponerse en la piel del otro. Me encantan tus fotos: son impagables.

Anónimo dijo...

Linda te has hecho esperar, pero ¡Qué me ha gustado! Cuanta significación tiene para mi todo lo que dices!. La película es mi preferida. Muchas gracias por el buen sabor que me has dejado. La receta probare hacerla. Lo de la nata agria no me convence del todo.

Anónimo dijo...

Muy hermoso pero complicado.¿Podemos estar en la piel del vencedor y del perdedor, del pobre y del rico, del padre y del hijo...? ¿Podemos juzgarlos? Quizás lo que debamos comprender es que cada persona tiene su propia piel: podemos sentir/ser en alguien pero siempre nos quedará el ser/sentir de otros.

Aurélie dijo...

Me ha gustado mucho la ensalada, muy original y deliciosa!
No conozco esta película pero por tu descripción, creo que me gustaría... :-)
Un beso, Linda!

São Ribeiro dijo...

Não conheço o filme mas deve ser muito interessante.
Adoro couve flor e assim deve ficar uma delicia
bj

M. Ángeles (Secocina) dijo...

Conocí antes la novela que la película, y también merece la pena una relectura.
Preciosas fotos y estupenda receta
¡Un abrazo!

Kako dijo...

Suena ser una pelicula muy linda, tendré que buscarla.
En mi casa toda la vida se ha tomado la ensalada de coliflor con crema, me encanta, aunque debo ver de ponerle nueces y dátiles, pinta muy rico.
bss.

fresaypimienta dijo...

Tremendamnete original, me quedo prendada de esta ensalada de coliflor! besitos

Mayte dijo...

Gregory Peck...ahí me has dado de pleno, con una escena elegida en imagen absolutamente maravillosa, para una ensalada que honra esos tiempos....una delicia siempre.

Besos.

margarita pardo dijo...

Me gusta lo que cuentas sobre las nueces, me parece una buena idea relacionar el cine y la cocina.

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