sábado, 4 de diciembre de 2010

Las raciones son tan cortas...


Annie Hall es un chica algo neurótica, vive en Nueva York en los años 70  y protagoniza de una de las películas más celebradas de Woody Allen. Algo insólito ocurrió con esta película, Allen recibió un Óscar como mejor director y Diane Keaton, a su vez, recibió otra estatuilla como mejor actriz principal. Annie conoce a Alvy Singer (Woody Allen), un cómico tanto o más nervioso que ella, y ambos comienzan una relación sentimental que se va analizando a lo largo de la película. La historia es típica de Allen. Encontramos: regresiones en el tiempo, en el espacio, confesiones delante de la cámara, mucho psicoanálisis y largos paseos por la Gran Manzana; y ,por supuesto, aparecen todas las obsesiones del director: la muerte, el amor, el pesimismo y la religión judía. No faltan tampoco las referencias intelectuales (cine, literatura, música e incluso política) a las que el neoyorquino nos tiene acostumbrados. Y por supuesto, durante noventa y tres minutos los chistes se intercalan con reflexiones más profundas: "Están dos ancianas en un hotel y una le dice a la otra: 'La comida aquí es horrible'. 'Sí, y las raciones son tan pequeñas'. Así es como me siento con respecto a la vida, llena de soledad, miseria, sufrimiento, infelicidad y todo pasa demasiado rápido". (Pensad en el “short” inglés) 


El filme pudo recibir otros nombres como Anehodonia (enfermedad psicológica que significa incapacidad para disfrutar del placer, para ser feliz) para finalmente llamarse como la protagonista, algo de sobra justificado por el trabajo de la actriz y su papel en la historia.

Fundamentalmente, aparte de la ironía, se habla de una reflexión sobre las relaciones humanas y el amor como algo loco, sin explicación, pero sin lo que no podemos vivir. Ese pensamiento aparece relacionado con una de las escenas más simpáticas: el momento en el que Alvy se “pelea” con una langosta en la cocina y Annie lo salva mientras hace fotos.

La película “creó” el estilo Allen ( es su obra cumbre), también una forma de vestir sobre todo de las mujeres, muy masculina, que al parecer era el  estilo propio de Diane Keaton en esos años y después fue imitado en todo el mundo.

El director ha cumplido 75 años el día 1 de diciembre, es sagitario (como mis dos queridos hermanos  y yo), una excusa para hablar sobre él, su trabajo y ,por supuesto, volver a disfrutar de una de sus mejores películas. 

7 comentarios:

Miriam dijo...

Quieres creer que no la he visto?? Qué laguna en mi educación...

fresaypimienta dijo...

Esta sopita de coco con langosta me tienta!!!! me parece una combinación ideal que tengo que probar! Recuerdo perfectamente esta película, y las escenas que describes! Un besito

dadá dijo...

¡Tremenda pinta tiene!, se ve deliciosa.
besos

Robert dijo...

Debe estar buenísimo. Curioso: en la primera fotografía jamás hubiese reconocido a Woody Allen (la primera de la película).

Ivana dijo...

woodi allen es asignatura pendiente, llegó un momento en que empezó a gustarme, pero las anteriores sigo sin verlas!! me pongo ya!
y me llevo esa sopa, esos palitos! too
besitos

Coses de Llàbiro dijo...

La combinación me parece genial como también lo es Woody Allen con Diane Keaton!
Besos.

Linda Susan dijo...

Gracias a todos. Un beso

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