domingo, 4 de noviembre de 2012

Los alimentos de la felicidad





El festín de Babette es una película del año 1987 dirigida por Gabriel Axel; adaptación de un pequeño cuento de Karen Blixen, y supongo que conocida por todos . La historia tiene como protagonista a dos hermanas  educadas en el puritanismo protestante,  solteras y “obligadas”  desde jóvenes a renunciar a la felicidad.

La película nos sitúa a finales del siglo XIX en una aldea danesa de  pescadores donde de repente aparece una francesa que huye del terror revolucionario y cambiará la vida de los habitantes del pueblo. Ella trabajará como sirvienta de las hermanas y se ganará a la gente de la aldea con su cocina, con sus platos. Babette decide dar una cena cuando gana la lotería (las cosas buenas hay que celebrarlas), algo que es mal visto por los aldeanos, que como puritanos, no consideran legítimo este tipo de disfrute.

La historia es sencilla: se presenta la vida de unos personajes, luteranos, obsesionados con la austeridad y la concepción de la vida como un lugar para sufrir, sin prestar la mínima atención a la vida como celebración  y sí a la severidad y  a la religión como imposición externa. Babette consigue después de unos años celebrar una cena fastuosa y fabulosa con productos traídos de desde París y es en ese momento, durante la cena, cuando se hace presente la felicidad y el sentimiento de hermandad con las manos unidas cantando a las estrellas. Entonces se dan cuenta de que,  como me dicen siempre, la belleza nos salva y los luteranos puritanos dejan atrás el castigo divino que les ha atemorizado toda su vida.

Otra vez nos encontramos un contraste: el goce de la francesa y la austeridad de los daneses, dejarse llevar por la felicidad o por el rigor, el hedonismo o nihilismo; esos dos puntos son los que hacen significativa la gran cena que organiza Babette porque es el momento en que finalmente todos comulgan en  los placeres de la vida.

Esos placeres tienen que ver con la belleza de los platos, de la presentación de las cosas, de cuidar el mínimo detalle para atender a los demás con delicadeza para eso también es importante la cocina, quien cocina y el querer agasajar a los demás con lo mejor que sabes hacer. En esto también nos salva la belleza.

Además tenemos el contraste del frío y el calor, de lo dulce y lo ácido en este semifrío de cereza, no tan abundante y evidente como la tarta de cerezas con frutas confitadas y licor que sirvió Babette en  la cena, pero si suficiente para celebrar la vida, eso nos enseña la película. 

15 comentarios:

Chef Aprendiz dijo...

El mundo es un contraste, como dices en el post, Linda. Y la severidad no es buena en la cocina. Me has hechos pensar y me dan ganas de hacer este semifrío de cerezas que tiene una pinta genial.

nacho dijo...

Parecido a uno de piña que yo conozco...jajaja.Un saludo.

Caty dijo...

Es la segunda vez que leo sobre esta película, tendré que verla, no sé si con un poquito de semifrio, pero estaría bien.
Un besito

Másdelomismo dijo...

Preciosa película, intensa, una de mis favoritas sin duda....

Y el semifrío.... dios santo!!!

Aurélie dijo...

Aquí se acabaron las cerezas pero aún así, viendo la pinta que tiene esta semifrío, no sé si probar con unas fresas que tengo congeladas...
La pelicula, no la conozco, habrá que verla. ;-)
Besos,
Aurélie

fresaypimienta dijo...

leche condensada y cerezas....esto debe estar de vicio!!!! un besito guapa

Mi toque en la cocina dijo...

Tiene una pinta estupenda y con el calor que está haciendo por aquí se me apetece mucho este postre.
Un besito desde Las Palmas.

Elena - delicious stories dijo...

Pues no he visto esta peli y no sabes las ganas que me han entrado de verla. A ver si la puedo encontrar.
Pues sí, creo que hay que celebrar la vida siempre y a través de la comida es una de las formas más sencillas de hacerlo. Tu semifreddo se ve divino, nunca lo he comido de cerezas. Pero qué pena que ya sea imposible encontrarlas, al menos por aquí.....
Besos.

Ivana dijo...

Maravillosa receta y me apunto la película!
besos

Judith dijo...

tienes toda la razón. con un postre así soy feliz! ;P besos

antonia dijo...

la película es preciosa, encantadora, la ví hace relativamente poco y la disfrute minuto a minuto...
y tu receta también me encanta!

Mayte dijo...

El juego de contrastes entre la austeridad y la belleza estética de la película hacen de ella un vicio total, me parece tan poética que incluso escribi sobre ella hace mucho tiempo...antes que cocinar me seduciera, casi tanto como este semifrío de cerazas que derrite de belleza y delicia hoy tu cocina ;)

Besos muchos.

Coses de Llàbiro dijo...

Las recetas con gelatina todavía me asustan un poco.
No he visto la película pero ahora tengo ganas.
Feliz fin de semana.

Muñekita CaT dijo...


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M. Ángeles (Secocina) dijo...

Película favorita donde las haya... Qué bien la cuentas y qué rica receta. No digo nada de las fotos, que me pongo muy pesada.
¡Un abrazo!

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