sábado, 3 de septiembre de 2011

La tierra prometida

(Scroll down for English version)

Las uvas de la ira es originalmente una novela de John Steinbeck, ganadora del Premio Pullitzer y convertida en una magnífica película de la mano de John Ford que contó con Nunnally Johnnson y Darryl F. Zanuck como guionistas.

La historia original es un reportaje del año 1936 de J. Steinbeck en que narraba  la migración masiva de los habitantes de Oklahoma a la tierra prometida, California. El escritor dio vida a esta historia en la novela de la que hablamos, publicada en 1939.  La película  se realizó en 1940 y recibió varios premios, como el Oscar a la mejor dirección y actriz secundaria.

El protagonista de la historia, Tom Joad (Henry Fonda) regresa a su hogar, tras cumplir condena en prisión, justo cuando sus familiares son expulsados de sus tierras. Toda la familia comienza un largo viaje hacia California con la esperanza de encontrar la libertad y la redención.

El film retrata una de las época más tristes de Norteamérica en la que muchas personas se vieron obligadas a emigrar  para llegar a un lugar donde eran tratados como mano de obra explotable, como esclavos. Y todo ello fue magistralmente plasmado por Ford con una atmósfera turbia y angustiosa creada por su excelente director de fotografía Gregg Toland (también, por ejemplo, de Ciudadano Kane) quien supo fotografiar solo el vacío. Utilizando simplemente luz natural, impactó a todo Hollywoood,  donde en ese momento triunfaban las películas con una iluminación ostentosa; Toland causó sensación con sus juegos de sombras y oscuridad: una auténtica atmósfera tenebrosa.

Pero si algo sobresale por encima de todo es la dignidad de los personajes gracias, por supuesto, al lirismo y la delicadeza de Ford. En esta película no hay héroes, sino sólo personas que luchan por conseguir un trabajo, por sobrevivir a la penuria  sin abandonar jamás a la familia y, sin concesiones al sentimentalismo, con una fuerza poética insuperable.


Las uvas de la ira son las uvas del coraje, de la lucha, de la valentía,  de la dignidad, de luchar por eso que quieres, por tus sueños; por abrir futuro cuando todos los caminos parecen cerrados. Sí, hay realmente uvas rebosantes de ira. Así nosotros a veces elegimos la comida del día según nuestro estado de ánimo: primamos el color, la forma, la textura y también su significado. Hay comidas de alegría, pero también de luto; comidas de despedida y comidas de reencuentro; brindis por los que se van o por los que llegan.  Por eso, hoy me quedo con estos vasos de uva y gelatina de moscatel: no sólo porque dentro de ellos haya uva, esta vez sin ira, sino también porque me gustaría que la comida nos ofreciese a todos un mundo mejor. ¿No es la comida también una tierra de libertad? La comida también nos redime en una medida diferente a otras realidades; pero a veces una simple uva, cogida antes de tiempo, puede amargarnos o darnos el sabor de la libertad.
Gracias a la generosidad de Katie Stearns por la traducción de la receta al inglés.

17 comentarios:

Elena dijo...

No he visto la película, pero es uno de los libros que más me ha impactado en los últimos años. Es increíble el realismo y la crudeza con la que Steinbeck plasma en esta obra la dura realidad de estos emigrantes, y el sórdido ambiente en el que vivían, creando personajes que se quedan prendidos en la memoria durante mucho tiempo. Lectura obligatoria.

Un besote

Robert dijo...

Unas fotografías espectaculares, sobre todo la primera.El postre es muy apetecible.

fresaypimienta dijo...

Que delicia de vaso, me encanta la uva!!!! quería felicitarte por tu aportación a 1080 fotografías de cocina, tu fotografía es maravillosa, no me extraña que hayan pensado en tí! muchos besos

antonia dijo...

me encanta la receta, tan original, me encanta tu reflexión al final, y me encanta las fotos! no puedo pedir más!!

Miss Migas dijo...

Que vasitos más ricos, y las fotos son una pasada. Besos

Salome dijo...

Que preciosidad... si encima debe estar buenísimo... encantada de pasarme por aquí!

Ofelia Tartas dijo...

Preciosas las fotos, muy buena la receta y estupendo el resultado, estoy segura.
Felicidades por lo de 1080 recetas, te lo mereces!
Un saludo!

Trini Altea dijo...

Un post muy bueno y esos vasos tienen una pinta estupenda.

M. Ángeles dijo...

Soberbio, Linda Susan. me gustan tus recetas, me gustan tus fotos y me gusta como escribes.
Besos

Piluka dijo...

Pero es que te superas día a dia! Me encanta este vasito!
Besos

Sweet 180° dijo...

Estupenda la receta... Un postre para deborar cada capa en un sólo bocado. Una crónica estupenda. Me alegro mucho de haber encontrado tu blog...

Stefania dijo...

Bellissimo blog, complimenti :)

Linda Susan dijo...

Gracias a todos.Un beso

Donibaneko dijo...

Delicioso vaso, y con ese sabor rico del moscatel... Felicidades por tu aportación a 1080 fotografías de cocina, no me extraña que penaran en ti haces unas composiciones y unas fotos divinas...
Un besito0o guapa!

Aurélie dijo...

¡Me ha gustado mucho esta entrada! Tanto la receta como la relación literaria. Saludos!!

Kako dijo...

Tiene que ser una delicia y que linda manera de presentar la receta.
Bss

luisa dijo...

creo que ya te lo he dicho, pero me encantan tus entradas y esta es estupenda. Las fotos, la receta, la pelicula. Bss

Publicar un comentario