domingo, 1 de septiembre de 2013

Rentrée





Rentrée  es el término que utilizan  los franceses para hacer referencia a la vuelta de las vacaciones. Adoro particularmente la lengua francesa: me parece más precisa en ocasiones concretas como esta u otras (doucement),  porque rentrée lleva añadidas las ganas de volver; el entusiasmo por empezar de nuevo, por haber cambiado de aires, por tener ideas frescas, por evolucionar, por comenzar de cero.  Ya sabemos que en septiembre comienza de verdad el año, ¿no?  El estío da para mucho, aunque corra con la velocidad de una gacela y tengo la impresión de que todos terminamos con la misma sensación pero de eso se trata precisamente, al menos, para mí.


En este impás mi cabeza viajera ha dado algunas vueltas y, claro, he aprovechado para hacer las cosas que me gustan, ya sabéis: cosas bonitas. Leer es una de ellas y con todo lo tenido entre mis manos he podido reflexionar sobre algunos asuntos que me preocupan. Ha habido varias novelas: el maravilloso Salter con Juego y distracción (del que hablaré otro día), por ejemplo; pero también he llegado a dos ensayos sobre estética que han destacado por encima de lo demás: Todo lo sólido se desvanece en el aire, de Marshall Berman  y La forma de lo bello de Remo Bodei.


El primero es una reflexión sobre la modernidad: la búsqueda de lo espiritual en un medio nuevo, la capacidad para transformarlo todo, la fluidez y la volatilidad están en la modernidad, todo cambia, todo se revierte. Para discurrir sobre este asunto utiliza varios protagonistas; uno me ha llamado poderosamente la atención por lo que significa para mí: Petersburgo, de Andrés Biely,  mi primer post.  San Petersburgo destaca por ser una ciudad moderna en un país subdesarrollado (en esa época), urbe simbólica de la modernidad, considerada un espejismo o un fantasma, llena de contradicciones. Otros temas son Baudelaire, Fausto... y con todos  se llega a una conclusión lúcida y segura: "experimentar la vida social y personal como una vorágine, encontrarte y encontrar a tu mundo en continúa desintegración, y renovación, conflictos y angustias, ambigüedad y contradicción: formar parte de un universo en que todo lo sólido se desvanece en el aire" ESO ES LA MODERNIDAD.


Y en este contexto vivimos; por eso, nos vemos envueltos en una constante alteración, modificación, por eso mi blog también evoluciona y se transforma. En momentos así, se abre una grieta a través de la cual podemos volver a mirar el mundo, nuestro mundo, desde otra perspectiva pero con todo lo que hemos vivido como equipaje. El pasado nos impulsa.


Por eso volvemos al principio, a los inicios, volvemos con las sardinas, con la lata de sardinas; pero ya nada es lo mismo, todo se ha transformado. Un filosofo "muy moderno" ya lo dijo: "No podemos bañarnos dos veces en el mismo río".



De ahí que la receta no sea la misma, ni siquiera la lata, tampoco la forma en que vemos Petersburgo, ni a nosotros mismos. Nada es siempre lo mismo, aunque tenga el mismo aspecto y eso lo aprendemos en cocina: el mismo plato no tiene nada que ver con otro con los mismos ingredientes. Además, ya el maestro Capel en su blog distingue la calidad de las latas francesas  y medita sobre la conservación de las mismas: el tiempo que pasan esperando en la despensa las convierte en una exquisitez. El pasado las impulsa.



Pues eso, por aquí os espero.




viernes, 19 de julio de 2013

Destellos de verano



Estos primeros días de verano pasan como segundos: mil cosas por hacer, disfrutar y olas de altibajos; esa sensación de los días calurosos, te aplanas pero sólo con pensar o ver algo inspirador te llenas de entusiasmo. Algo así ha conseguido Jarvis Cocker conmigo, leyendo unas pocas líneas de su libro: Madre, hermano, amante. El cantante de Pulp se refiere a esa sensibilidad de buscar lo hermoso en sitios o lugares no habituales; lo que tenemos delante y no percibimos.  Hallar la belleza en lo que desechamos, colar lo que arrojamos, los despojos, incluso de nosotros mismos y ahí, justo ahí, encontrar las cosas bonitas: la belleza.


Una forma de filtrar, de extraer lo maravilloso del día a día, de la cotidianeidad es anotar ideas, experiencias, sensaciones… en un cuaderno  porque así además somos conscientes de nuestra vida y la vivimos de pleno; pegar recortes, entradas, tarjetas y obtener un dietario “voluble”. Un ejemplo maravilloso de esto lo tenemos en los diarios de grandes escritores como Kafka, Musil, Virgina Woolf, Alejandra Pizarnik; también recuerdo ahora mismo, la entregas continuas de El salón de los pasos perdidos de Andrés Trapiello, y, por supuesto, mi admirado Vila Matas a quien ya he hecho un guiño.


*Cuaderno de Nick Cave y Keith Harring. 

*Delacroix


Todas estas ideas enlazadas han llenado mi cabeza observando detenidamente las ilustraciones  de Les Très Riches Heures du Duc de Berry, un libro de horas medieval, aunque no es un libro cualquiera , porque es considerado por muchos el libro más valioso del mundo.


Un libro de horas es un conjunto de ideas, como estos cuadernos o diarios de los que hablaba más arriba, puesto que mezcla salmos, rezos, calendarios y numerosas ilustraciones.  Habitualmente, se realizaba para la nobleza; este, como podéis imaginar, fue hecho para el Duque de Berry por los Hermanos Limbourg en el siglo XV. Es especialmente interesante por la minuciosidad y ornamentación de sus miniaturas; doce en total que recrean los meses del año y cada una de ellas igual de maravillosas.

Pongo mi atención en las miniaturas de julio y agosto, que nos demuestran, como las demás, que las cosas no han variado tanto.  La siega, el esquileo para refrescar también a los pobres animales de este calor estival, la marcha, los viajes y los baños en cualquier lugar con cierta cantidad de agua. Al final, lo importante es lo que permanece, lo necesario: uno días de asueto, cerca de algún lugar con agua,  un viaje reponedor… lo único que nos falta es un cuaderno donde anotarlo y una receta refrescante.


En este caso la receta lo es y no deja de lado la belleza, al menos es llamativa, un destello más que anotar y pegar en nuestro cuaderno este verano. Feliz verano a todos, disfrutadlo.