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domingo, 5 de junio de 2016

Morado: una paradójica alegría





"Las imágenes no son meras representaciones, son ideas en si mismas” ¿Qué idea puede representar unos lirios morados? ¿Qué puede querer decir una comida morada? 



Van Gogh no hizo sólo una pintura sobre lirios, hay varios lienzos con estas flores como protagonistas: bodegones sobre fondo amarillo, lirios solos, jarrón con lirios, los lirios… El artista holandés comenzó a hacer estas representaciones cuando se encontraba internado en el manicomio, inspirado por los enormes jardines que rodeaban al edificio. Pintaba todos los días.  



Todos sabemos de la personalidad atormentada de este autor y nos preguntamos ¿qué pasaba por la cabeza de Van Gogh cuando realizaba estos cuadros? ¿Son estas pinturas de lirios una mera representación de los lirios, o son ideas en si mismas? 



El color es muy importante para Van Gogh, que cambió radicalmente cuando empezó a relacionarse con la vanguardia francesa y fue modificando su estilo poco a poco, desde sus primeros cuadros, un tanto tenebristas, a otros llenos de vivos colores. De manera que no pinta la realidad, sino su impresión de la misma; por eso, muchas veces  me pregunto:¿es real lo que estoy viendo? ¿o la impresión que tenemos de la realidad es la realidad misma? Sólo accedemos a lo real a través de nosotros mismos, quizás por eso decimos que sí pinta la realidad, pero hay muchos mundos en este mundo y un artista es quien es capaz de hacer ver a los demás otro mundo.



Así, yo también escribo y fotografío mi impresión de la realidad, quizás algo distorsionada en los últimos tiempos, de ahí la poca intensidad del morado. ¿Qué significa el morado? En muchos casos se asocia con el luto, sin embargo, en la pintura de Van Gogh –y en la receta—no parece un color de duelo, sino que recuerda la belleza, la serenidad, un mundo interior lleno pero que no explota, sino que se abre permitiéndonos acceder a una dimensión diferente de la real. Mi realidad es una mezcla de cosas: un puñado de entusiasmo, una mijita de pesimismo, un buen trozo de belleza y un plato lleno de energía y fuerza. 



¿Diriáis que Los lirios es una obra triste? Es una alegría otra quizás no tan ruidosa como el amarillo ni tan serena como el azul, pero no tengo dudas de que es una alegría. Algo semejante pienso de algunas recetas: ésta de hoy también es alegre, pero tiene un matiz diferente que tal vez nos hace mirar más adentro. No es un violeta apabullante, sino que este color se va mezclando con la avena, el coco, el sirope de ágave, pero a medida que lo vamos comiendo, el violeta aparece como una promesa de paz y bienestar. Disfrutadlo!


domingo, 24 de enero de 2016

Al Este del Edén. Me muevo porque sé que vendrán mañanas más veloces.


"Me muevo porque sé que vendrán mañanas/ más veloces" son unos versos de Andrea Bernal en su libro Pájaros.

Me sigo moviendo porque sé que vendrán días mejores, cosas aún más hermosas, lugares aún más luminosos, momentos incluso más felices. 

Algunas de esas  cosas inesperadas ya han llegado. Os dejo con algunas de ellas: 

Esta canción para seguir hablando de correr. Y esta otra, además, es una canto a la vida y al amor.
Este libro que no tiene nada de efímero. 
Esta imagen para perdernos en ella. 
Una película que estaba deseando ver. 

domingo, 17 de enero de 2016

La forma de los colores




Han sido tantos los acontecimientos culturales que han sucedido últimamente que es casi imposible enumerarlo todos: aniversarios, obituarios, estrenos…, he leído tantos libros que me han gustado, visto películas y descubierto canciones que me siento apabullada y querría hablar sobre todo.



Recientemente, se produjo el fallecimiento de un pintor que siempre me ha llamado mucho la atención: Elllsworth Kelly. Kelly nació en Estados Unidos (1923) y ha sido considerado tanto  escultor como pintor abstracto, célebre por sus composiciones cromáticas.  Su vida es curiosa porque ejerció profesiones muy diversas: desde combatiente en la II Guerra Mundial como parte del ejército de Estados Unidos (si tal puede considerarse una profesión) hasta diseñador de prendas para esa institución.  Una vez terminada la guerra, fue expulsado del ejército y decidió matricularse en una escuela de bellas artes. Volvió a París, ahora sí, como pintor. En esta ciudad aprendió a dejarse llevar por las percepciones  y empezar con el juego del color.






¿No habéis jugado nunca a dar forma a la comida? ¿A buscar en ella objetos cotidianos? ¿No habéis encontrado una patata con forma de ..?




Ellsworth Kelly jugaba con las formas y los colores, igual que podemos hacer cualquiera de nosotros, aburridos, antes una comida solitaria. Dar forma, nombrar, verbalizar, imaginar, intuir…, hasta llegar a comprender que todo puede ser lo que queramos. Todo.


Eso he intentado con esta receta que sea lo que cada uno de vosotros queráis: un juego de colores, una combinación de colores o simplemente un bocado sano y delicioso.



sábado, 17 de octubre de 2015

La belleza es la respuesta


Muchas veces la música nos recuerda otra obra de arte, alguna pintura; hay lienzos que nos traen a la mente alguna melodía, algún sonido, y nos dejamos envolver hasta que vivimos un momento especial pensando que llegamos a entender algo. Alguien dijo de Agnes Martin que era “el equivalente visual al más perfecto sonido”.  ¿Puede ser la lluvia al caer el más perfecto sonido? ¿Puede ser esta lluvia la cadencia que nos arropa? ¿Puede un pintura condensar todo esto?

La imagen que os presento es una obra titula This rain-Esta lluvia- de la artista estadounidense (de origen canadiense) Agnes Martin (1912-2004). No sé qué os parece, pero creo que en su simplicidad tiene mucho oculto. Si además te adentras en la vida de esta apasionante mujer, podrás descubrir otras muchas cosas.


Desde los primeros años de su vida Martin fue una mujer austera; se crio en una granja y allí aprendió a vivir con lo imprescindible y eso fue lo que hizo durante toda su vida, también en su etapa adulta en Nuevo México. Supongo que eso se refleja en sus obras y, por supuesto, es lo que me apasiona de su trabajo.



Pero no fue sólo una mujer sobria, si no que también estuvo apunto de formar parte del equipo olímpico candiense de natación,  tuvo varias relaciones con mujeres artistas y padeció una enfermedad mental, tal vez esquizofrenia, que le hizo sufrir continuos cambios de humor, como en una montaña rusa.


En cualquier  caso, hay dos cosas que verdaderamente me han atraído de ella: su lucidez  y su capacidad de enfrentarse a los miedos, de superarse, de poder con los límites; algo que demostró trabajando hasta el final de sus días, incluso si para ello hacía falta modificar el tamaño de sus lienzos.  Algunas de sus frases como “la belleza es la respuesta a la vida”  o “Mis pinturas no tienen objetos, ni espacio, ni tiempo, ni nada. No hay formas. Sólo hay luz, claridad”

Y es cierto, sólo luz, claridad, tanta que había dificultad en la impresión de sus trabajos, una de las razones que se esgrimen para justificar su menor relevancia en comparación con otros artistas de su época, como mi querido Cy Twombly, Rothko o Pollock.


El domingo once de octubre se ha clausurado una exposición sobre toda su obra en la Tate Gallery de Londres (merece la pena que os acerquéis un poco a ella) y me ha parecido una estupenda excusa para traerla aquí. 

Os dejo con dos de sus obras: This rain y Rain; quizás os cueste verla en la pantalla. Sus colores son apagados, sus líneas siempre rectas (abandonó la curva muy pronto) y la simplicidad de su estética nos recuerda al budismo zen, a los jardines de arena cuya esencia parece ser la búsqueda de nada inalcanzable.



            Algunos piensan que Agnes Martin es una expresionista abstracta, no sé si porque nació el mismo año que Pollock. Sin embargo, su obra tiene tanta personalidad—y eso incluye un exceso de diferencia—que sobrepasa cualquier intento de clasificación. La búsqueda de lo esencial, de lo que nos basta, recorre su obra como un relámpago poniéndonos delante de nuestros propios excesos. En la entrada a un templo budista japonés—no olvidemos que la pintora estudió el budismo, el cristianismo, a Gertrude Stein y a Santa Teresa—hay una inscripción que podía ser el lema de su obra: “Aprende cuánto es suficiente”. Ir a lo esencial supone un gran esfuerzo y una gran alegría, porque los excesos no sólo son fáciles, sino aburridos.

            Lo esencial, como estas verduras asadas, en contraste con los colores de Martin, pero lo suficiente para alegrarnos un día de lluvia como este.