Circo familiar es una obra de Danilo Kiš que reúne tres de sus libros (publicados por separado en diferentes etapas de su vida): Penas precoces, Jardín, ceniza y El reloj de arena. Todos ellos llenos de sensibilidad, delicadeza y belleza. Según la carátula del volumen (publicado por la espléndida editorial Acantilado) Penas precoces puede describirse (como decía el propio escritor) “el cuaderno de notas a color de un niño”. Jardín, ceniza nos acerca a una realidad más pesimista, se evoca la Segunda Guerra Mundial y el genocidio yugoslavo pero en contraposición destacan algunos fragmentos que se pueden calificar de verdadera prosa poética, comprobadlo: “ Llevados por la fuerza de nuestra sensualidad recién despierta, asombrados y asustados por los nuevos horizontes de sentidos y conocimiento, orgullosos por el hecho de estar descubriéndonos secretos el uno al otro, confusos hasta el vértigo ante la anatomía del organismo humano y ante el secreto que nos erizaba la piel, empezamos a encontrarnos cada vez con más frecuencia, a tocarnos como por casualidad en la estrecha y abarrotada puerta del aula, en el patio del recreo y en el jardín, en el heno, en el pajar del señor Szabo, en el crepúsculo.” Encontramos una semblanza de la infancia, también de la adolescencia, de la muerte, del amor…y un perfil del padre de Kiš, un personaje genial y algo loco. Será el protagonista de El reloj de arena, texto en el que se describe el final de su vida, el final de un personaje extraordinario.
Danilo Kiš (1935-1989) fue un escritor serbio, más exactamente, de una zona cercana a Hungría; de hecho, su padre Eduard Kiš fue un judío húngaro que se dedicaba a la inspección de ferrocarriles y que murió en un campo de concentración nazi. Después de un largo periplo. Danilo consigue estudiar literatura en la Universidad de Belgrado y realiza varios viajes a París, finalmente terminó residiendo en el país galo, algo a lo que contribuyó unas acusaciones de plagio de la Unión de Escritores en Yugoslavia. Recibió muchos premios y fue nombrado Caballero de las Artes y las Letras de Francia. Murió de cáncer de pulmón en la ciudad francesa.
Además, Circo familiar está compuesto de unos textos muy sensuales, se presta mucha atención a los sentidos y, como no podía ser menos, a la gastronomía. Habla de los alimentos con una maravillosa ternura : “…oigo a mi madre girar el molinillo de semillas de adormidera, y huelo el aroma a vainilla y amapola que viene de la cocina, y ya no dudo de nuestro viaje. Entonces me apresuro a levantarme y voy a la cocina a ayudar a mi madre y a rebañar con una cucharilla la capa de relleno pegada al fondo de la cacerola.”
“El aroma de las pastas de amapola invade la habitación: de ellas se desprende su alma hecho de polvos de plantas exóticas, de vainilla, de canela y semillas de adormidera, y estas especias, cuyo origen me es del todo desconocido, dan prueba, con sus suntuosa agonía, parecida a un embalsamamiento, de la sublime solemnidad del viaje para el que han sido sacrificadas, como el incienso.”
También es admirable el tratado sobre la patata donde la compara con el ser humano “ese pan de los pobres”, “este maná terrestre-celeste, este tumor subterráneo”…En fin, otra delicia.
Danilo Kiš (1935-1989) fue un escritor serbio, más exactamente, de una zona cercana a Hungría; de hecho, su padre Eduard Kiš fue un judío húngaro que se dedicaba a la inspección de ferrocarriles y que murió en un campo de concentración nazi. Después de un largo periplo. Danilo consigue estudiar literatura en la Universidad de Belgrado y realiza varios viajes a París, finalmente terminó residiendo en el país galo, algo a lo que contribuyó unas acusaciones de plagio de la Unión de Escritores en Yugoslavia. Recibió muchos premios y fue nombrado Caballero de las Artes y las Letras de Francia. Murió de cáncer de pulmón en la ciudad francesa.
Además, Circo familiar está compuesto de unos textos muy sensuales, se presta mucha atención a los sentidos y, como no podía ser menos, a la gastronomía. Habla de los alimentos con una maravillosa ternura : “…oigo a mi madre girar el molinillo de semillas de adormidera, y huelo el aroma a vainilla y amapola que viene de la cocina, y ya no dudo de nuestro viaje. Entonces me apresuro a levantarme y voy a la cocina a ayudar a mi madre y a rebañar con una cucharilla la capa de relleno pegada al fondo de la cacerola.”
“El aroma de las pastas de amapola invade la habitación: de ellas se desprende su alma hecho de polvos de plantas exóticas, de vainilla, de canela y semillas de adormidera, y estas especias, cuyo origen me es del todo desconocido, dan prueba, con sus suntuosa agonía, parecida a un embalsamamiento, de la sublime solemnidad del viaje para el que han sido sacrificadas, como el incienso.”
También es admirable el tratado sobre la patata donde la compara con el ser humano “ese pan de los pobres”, “este maná terrestre-celeste, este tumor subterráneo”…En fin, otra delicia.













