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domingo, 12 de octubre de 2014

Ella nunca sobra


“Nunca falta alguien que sobra”: esa es una de las frases de Mafalda que más me gustan. Mafalda y su sopicidio fue uno de los primeros post de este blog y la semana pasada cumplió cincuenta años. No podía olvidarme de ella. No podía dejar pasar este momento.



Mafalda es especial para todos nosotros, tal vez por la razón más insospechada o quizás por la tira más rebuscada; yo no podía ser menos. Recuerdo esos antiquísimos volúmenes de colores que mi tío me trajo durante un verano completo: no tenía más de once años y  quedé conquistada por la locuacidad de esta enana. Después vinieron muchos calendarios en Reyes de unas manos poderosas y finalmente Todo Mafalda.



Mafalda me ha acompañado para saborear mis buenos momentos y ha sabido sacarme como nadie una sonrisa en los malos. A veces he pensado que ella era más real que muchas de las personas, supuestamente de carne y hueso, con las que me he ido topando.  Podría ser sarcástica, como Susanita lo es a veces, o tal vez hacer una de esas reflexiones de tipo Felipe que non llevan a ningún lado. Quizás sería posible sacar el lado práctico—negociante—al más puro estilo de aquel que no hace los deberes, sino que los perpetra, Manolito. No sería desdeñable ponerse a mirar al cielo, como Miguelito y acabar gritando como él “¡nunca!”. Mafalda no es sarcástica, sino irónica, pues no quiere herir, sino ayudarnos a reflexionar. Por eso hoy quiero rendirle este pequeño homenaje, tan poca cosa como su sillita, la ONU o los discursos del Papa. Y de nuevo una sopa, porque sé que a Quino le encanta.



El cumpleaños de Mafalda me pone sobre la mesa el paso del tiempo, algo que me asalta todos los otoños: pasarán otros cincuenta años y ella continuará siendo contemporánea de quien la lea: es lo que tienen los clásicos. Y Cortázar lo sabía… y todo esto me ha hecho reflexionar sobre el blog: cómo comenzó, como se ha desarrollado y el camino en el que sigue hoy. Cuando leo el número 0 de los álbumes de Mafalda percibo, si lo comparo con el 8, ciertas diferencias: los personajes no están del todo perfilados, el dibujo es ligeramente diferente y no han aparecido todos los personajes que Quino nos hará conocer en los once álbumes. De manera semejante, todo esto ha ido cambiando: no sólo el tamaño de las fotos o la presentación (tal vez lo que se ve a primera vista), sino también poco a poco su manera de entender las cosas, porque yo misma he cambiado como también lo ha hecho el mundo que me rodea. Pero eso es estar vivo: cambiar, dejar que el mundo entre dentro de nosotros, altere nuestros puntos de vista, siempre un poco precipitados, y vuelta a las dudas. El tiempo es quizás como una buena sopa, aunque a ella no le haga ni pizca de gracia: nos calienta por dentro y puede dejarnos un maravilloso sabor en la boca.




Felicidades, Mafalda.


domingo, 15 de enero de 2012

Una pirueta en la memoria


(Scroll down for English version) 

Pirueta es un comic de Charles Dutertre que ha editado en su sello, Una china en mi zapato, mi amigo Pedro Alpera*. Una pirueta es un movimiento ágil y rápido en el aire; en francés es un rastrillo utilizado para remover el heno; es también el recuerdo que tiene el autor, Charles Dutertre. de sus abuelos y del verano en una granja de la Bretaña francesa.

Sin embargo, Pirueta es más, mucho más: la nostalgia de un adulto que rememora de forma tan sencilla como fresca, sin aferrarse a ninguna sensiblería, la vida en el campo. La obra está estructurada en capítulos que representan las distintas horas de la jornada y en cada uno de ellos se cuentan las aventuras de un niño que disfruta de su infancia con una libertad a la que sólo se accede en el campo. Dutertre es capaz de decirnos mucho con un simple trazo.

Evidentemente,  la variedad de comidas  es muy amplia en el libro. Hay una parte que me encanta: la hora de la merienda, cuando Charles y su hermano esperaban a su abuelo mientras empezaban a comer paté untado en “grandes rebanadas de pan de hogaza”; era uno de los momentos más felices del día.


Esta crema de pan con dados de foie podría “hacer de magdalena” al autor, pero estoy segura que no solo a él. Somos muchos los que merendábamos un buen bocadillo relleno, brincando y saltando alrededor de nuestros abuelos.

“Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,/y un huerto claro donde madura el limonero” … Recuerdo a una niña dando largos paseos con su abuelo. Él es constante, y camina animoso para vencer su enfermedad. Lleva siempre en los labios una sonrisa y nunca se queja. La niña ha crecido y conserva la imagen de aquella persona entrañable, un recuerdo que puede teñirse de tristeza o nostalgia aunque rápidamente se transforma en un momento feliz y comprende que no puede quedarse atrás, porque todos nuestros recuerdos bonitos tienen futuro.


Supongo que cuando nos acercamos al final de la vida volvemos a ser niños y podemos disfrutar tanto como ellos de algunas cosas que los adultos no apreciamos, a menos que nos atrevamos a seguir siendo felices.

*Pedro tiene un blog de cocina  con Pelorroto llamado Hoy no comemos. No dejéis de visitarlo, es maravilloso.
Gracias a Katie Stearns por la traducción.

lunes, 23 de mayo de 2011

¿Los polos opuestos se atraen?


Lost in translation es la segunda película escrita y dirigida por Sofia Coppola, hija (como todos sabéis) de Francis Ford Coppola. Bob Harris (Bill Murray) es un actor americano que ha viajado a Tokio para hacer una campaña publicitaria de un whisky. Allí es un personaje muy conocido, que casi no sale de su hotel donde se encuentra con Charlotte Sacarlet Johansson, la mujer de un fotógrafo que está trabajando en Japón. Bob y Charlotte están solos, los dos son solitarios.


Los protagonistas tienen muchas cosas en común, quizás por eso comienzan una relación que se hace más intensa con el paso de los días de las conversaciones y de las vivencias. Una relación nada convencional que tiene su base en unos personajes acomodados y burgueses incapaces de sentir nada nuevo, colmados por la insatisfacción y el desgano hasta que se encuentran. Los dos tienen miedo, los dos están tristes.

Y los dos se sienten desamparados, se sienten perdidos en un escenario futurista y caótico aunque viven tres días felices en un mundo extraño. Sofia Coppola recrea de forma magistral estos estupendos momentos que nos llevan a pensar que todo lo que ocurre en el film fue real, que todos podemos ser felices. 
Para ello la directora cuenta con un reparto excelente: el adorable Bill Murray que apunto estuvo de ganar el Oscar por esta interpretación y la entonces casi desconocida e inquietante Scarlett Johansson.

Como otras muchas veces no puedo terminar sin hacer mención de la banda sonora que cuenta con artistas tan buenos como Phoenix, Air, My bloody valentine…

Profunda como el sabor de este aliño de soja, refrescante como el pepino holandés, delicada como estas algas wakame…con un resultado deslumbrante. Porque el mejor resultado es el que sorprende: ingredientes que contrastan pero unidos explotan en el paladar en una armoniosa sinfonía. Como Bob y Charlotte: diferentes mundos, diferentes edades  y una  honda e intensa relación.
La receta la he aprendido en los fantásticos talleres de cocina que organiza Panepanna con Ayako Anzai. Gracias a las dos.

sábado, 27 de marzo de 2010

Sopicidio (no preocuparos, de postre…panqueques)

Sopa de nabo y manzanas al curry

500g de nabo
3 manzanas reinetas
2 cebollas
2 cucharaditas de curry
700 ml de caldo de ave
1 cucharada de aceite de oliva
sal
pimienta



Pelamos el nabo y las cebollas; el primero lo cortamos en lonchas finas y la cebolla en juliana. Ponemos al fuego una cazuela con una cucharada de aceite, añadimos las cebollas, pasado unos dos minutos el nabo, vertemos el caldo y lo dejamos cocer 20 minutos.
Pelamos las manzanas y las cortamos en dado, las añadimos a la cazuela y espolvoreamos con el curry. Lo dejamos otros 15 minutos más. Trituramos todo junto y salpimentamos.
Mafalda moriría de sopicidio por esta sopa.





Mafalda es una tira que apareció en la prensa argentina desde 1964 a 1973 (en Primera Plana y El Mundo fundamentalmente) firmada por Quino. La protagonista indiscutible, que da nombre a la tira, es una niña de aproximadamente seis años, ella adora a Los Beatles, El Pájaro Loco y los panqueques. Por el contrario, odia la sopa y eso es lo que siempre me hace pensar en ella. Su padre trabaja en una oficina, su madre es ama de casa y tiene un hermano pequeño, Guille. Está siempre rodeada por sus amigos: Susanita, Felipe, Manolito, Miguelito y Libertad.
Mafalda es nostalgia de mis tardes de verano, calendario anual, viejos libros manoseados, el mejor libro de historia contemporánea que nunca encontré y ante todo, ternura. Supongo que para todos vosotros supone algo diferente…
O como dijo Cortázar: "No tiene importancia lo que yo pienso de Mafalda. Lo importante es lo que Mafalda piensa de mí".







"Si él dijera que es buena... acá dirían que es mala y la prohibirían. ¡¿Por qué ese cretino de Fidel Castro no dice que la sopa es buena?!"

sábado, 6 de marzo de 2010

OCHO DÍAS



Pollo con ciruelas


Ingredientes

Cuatro cucharadas de aceite de oliva

trozos de pollo

mantequilla

ciruelas

piñones (si os gusta, también podéis añadir: avellanas, pasas, nueces)

una cebolla

ajo, tomillo, laurel, una ramita de canela

una copa de brandy

un vasito de vino dulce (yo puse Pedro Ximenez)

Salpimentamos el pollo cortado en trocitos, ponemos dos cucharadas de aceite en una cacerola y lo doramos. Luego se aparta el pollo y añade la cebolla, la canela, el ajo y las demás hierbas con las otras dos cucharadas de aceite para caramelizarla. Cuando la cebolla esté cocinada se flambea con el brandy y se deja reducir durante 10 minutos. Añadimos el vino dulce y dejamos otros 10 minutos. Debemos estar atentos durante este tiempo para que no se seque. Después se añade los piñones y ciruelas (o demás frutos secos) y el pollo dejándose hasta que se cocine y coja sabor.






Marjane Satrapi es una artista nacida en Irán en 1969. Conocida sobre todo por su obra biográfica llamada Persépolis que adquirió más notoriedad al ser adaptada al cine. Ha escrito y dibujado otro dos comics más, Bordados y Pollo con ciruelas con el que recibió el Premio al Mejor Álbum en Angoulême 2005.

Este último libro recoge la vida de Nasser Ali, un músico a quien le destrozan su amado instrumento, el tar (instrumento de percusión persa). Intenta buscar otro a la altura pero no tiene éxito puesto que ninguno iguala el sonido del antiguo. Cansado se abandona, no siente deseos de vivir, se deja morir en 8 días durante los cuales va recordando escenas de toda su vida y, por la tanto, algunos de los momentos claves de la historia de Irán. Ahí descubrimos que el pollo con ciruelas era su palto preferido.

Una receta agridulce reúne las rasgos de esta obra, de una intensa y extrema sensibilidad, que hacen de él un libro especialmente poético.