Un toque de canela es una película de nacionalidad griega dirigida por Tassos Boulmetis en el año 2003. Cuenta en su reparto con Georges Corraface e Ieroklis Michailidis. Corraface es Fanis Iakovidis, un profesor de astrofísica que vive un momento importante en su vida: se reencuentra con su abuelo. Este ha sido un persona fundamental en la vida del profesor (sobre todo en la forma de vivirla a través de la gastronomía) aunque deja de verlo a la edad de siete años. Para volver a acercarse a su abuelo, finalmente realiza un viaje a Estambul, donde nació, allí rememora su infancia y analiza el presente.
La obra está dividida en la tres etapas de una comida: primer plato, segundo plato y postre. La gastronomía, por tanto, es muy importante; sobre todo las especias (ya al inicio el abuelo las relaciona con la astronomía, profesión del protagonista). También aparecen algunos asuntos políticos, como los desencuentros entre Grecia y Turquía en los años 60.
Durante el primer plato, es decir, durante la infancia del protagonista, sus padres descubre unas misteriosas berenjenas “iman” en la mesa del comedor, que no saben quien ha cocinado. Es la primera receta de Fanis, el niño ha aprendido la lección de su abuelo que conserva durante todo el tiempo que lleva sin verle.
La receta de las berenjenas “iman” es de origen bizantino; sabemos que estos eran amantes de la comida bien aderezada y eso es algo todavía evidente en la cocina griega y turca, sobre todo en platos de verduras. En Turquía la herencia bizantina se aprecia en platos como el arroz pilaf aromatizado con muchas especias o en las “berenjenas del Imán” llamadas “Iman Bayildi” en las que lo importante es el toque de canela.















