domingo, 13 de enero de 2013

Incorregible belleza


Lo incorregible

Esta es mi belleza poco seria
Y es frágil como los cabellos o como el cristal

Coloco mis aparejos de cantar
En el linde de las capitales en vísperas del terror

            Aquí la pequeña copa de aturdimiento
            Y una cuerda como un grillo muerto
            Un laúd más grande que la mano de un niño
            Una sombra falsa una risa fingida

            He aquí un cofrecito con los colores del atardecer
            Un estuche de caricias un frasquito de lágrimas
            Un rizo de música y de juventud

            Lo portaré con el pan y el amor
            Cuando mi cuerpo atraviese las vías de hierro

            Esta es mi frágil belleza
            Coloco mis aparejos de cantar
            En el linde de los mares en la arena movediza

Y la ola al ver mi frivolidad
Me ofrece una piedra en vez de una flor


Este es un poema que pertenece al libro Poesía completa de Zbigniew Herbert publicado recientemente en España la editorial Lumen y ene el que se recoge toda su obra lírica. Herbert nació en Lvov (Polonia y hoy parte de Ucrania), hijo de una banquero y nieto de un profesor de inglés que viajo a Polonia desde Gran Bretaña (de ahí su apellido) La infancia del poeta transcurrió durante la II Guerra Mundial, formó parte de la resistencia y vivió en Estados Unidos, Berlín y París; finalmente murió en Varsovia en 1998.  Es conocido no sólo por sus poemas también por algunos ensayos como Un bárbaro en el jardín.

Este poema es uno de los que más me ha llamado la atención. El título me trae recuerdos de la infancia: lo incorregible, la imposibilidad de remediar algo, por cabezonería. Es verdad que hay ciertas partes de nuestra personalidad que nos resultan imposible corregir, aun cuando ya no somos tan niños. Insistimos, tropezamos y volvemos a tropezar; algunas de esas “faltas” pueden ser superficiales, insignificantes para los demás pero grandes para nosotros.

La poesía se encuentra en el libro Hermes, el perro y la estrella de 1957, cuando Herbert tenía solo treinta y tres años. El poema repite dos veces “belleza frágil” y con esta expresión se refiere a  lo que nos encontramos en la vida y se quiebra con mucha facilidad. La belleza es frágil y quizás a  alguno le parezca algo poco serio o frívolo, pero en realidad es lo que le da sentido a la existencia, al menos,  a la mía. La belleza también nos otorga identidad, a esta belleza es a la que canta el poeta desde el abismo (“linde de los mares”); una defensa del oficio de poeta o de otros oficios creativos pues canta a lo que nos redime va, a la belleza que nos rescata cuando todo está a punto de hundirse. Todo lo bello es frágil  pero lo que no salva es “un laúd, el pan, el amor…” y el poeta no puedo evitar dedicarse a lo incorregible que es la esperanza, la voz que mira a la belleza en un mundo que se hunde.

Todos necesitamos la belleza y ser rescatados de un mundo que se desmorona. El pan de chirivías podría hacerlo, las pequeñas cosas que descubres y te hacen los días más fáciles, el estar entusiasmado por ellas también, ser consciente de que no lo conoces todo ni lo sabes todo (por que la belleza siempre es nueva) y, por supuesto, tener cerca a gente que quieres y te ayuda, hacer fuerte y grande una nueva amistad  que se entrega con toda su generosidad y una bolsa de chirivías. Gracias Tami.  



11 comentarios:

  1. Me encanta descubrir escritores, poetas o músicos contigo :).
    La chirivia me decepcionó, puede que en pancitos quede mejor, lo intentaré.
    Besos.

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  2. qué bellas fotografías y qué panecillos tan divinos!!! super originales con la chirivia! un besito

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  3. Que blog tan bonito y original...lleno de tesoros para descubrir...
    Los panecillos se ven de 10 y las fotos extraordinarias.
    Salu2
    Cocinandovoyrecetandovengo.

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  4. Bellas palabras para unos panecillos alegres. Las fotos, geniales. Felicidades.

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  5. Precioso!, y si viene de tus manos mejor, descubrimientos fantásticos y recetas que me dejan con la boca abierta
    Un besazo

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  6. que hambre me ha entrado!!! genial receta

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  7. Que poema tan bonito, no lo conocía, gracias por compartirlo!!
    Ya quisiera probar esos bollitos para descubrir el sabor de la chirivía, pero aquí no la consigo!!!
    Besotess

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  8. Mira por donde me he venido a encontrar con tu blog y con muchas recetas que me han dejado impactadamente encantada de solo imaginar lo buenas que deben estar! definitivamente, te sigo y me quedo para seguir podiendo leerlas en el ambiente cálido de tu blog!

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  9. Total y absolutamente una delicia, la poesía es parte fundamental de mi, de mi vida y junto a esta delicia de panecillos aún más.

    Besos.

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  10. Pobre chirivía, la utilizo para el caldo y luego no me la como, creo que me estoy perdiendo algo...
    Besos.

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