domingo, 15 de abril de 2012

Encadenados II/ Levántate





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Oblómov es una novela del escritor ruso Iván A. Goncharov a la que me ha llevado (como dije en el anterior post) El aire de Dylan, última obra de Enrique Vila Matas. En este último volumen se hace referencia al protagonista como una persona  cercana al oblmovismo por su indolencia y su atracción por el fracaso.

¿Qué es el oblomovismo? ¿Quién es Oblómov?  Es un terrateniente ruso que vive anclado en la apatía y el hastío de vivir. Goncharov nos lo presenta permanentemente recostado en su diván mientras deja pasar la vida. La historia recrea muy bien el ambiente de la época en que se publicó, 1859. Asistimos a una historia todavía inmersa  en la Rusia zarista con una sociedad dividida en terratenientes y criados. Precisamente el criado de Oblómov, Zajar, es uno de los personajes más carismáticos de la historia. Quizás sea Zajar, al que a veces se refiere despectivamente como Zajarka, el contrapeso vital y literario de Oblómov: los diálogos que se producen entre ellos parecen un ejercicio musical de contrapuntístico, pues sus voces son independientes, pero parecen alcanzar el equilibrio. Zajar es siempre siervo, sin duda, pero no es servil aunque si un poco cascarrabias, y parece más bien  Oblómov quien depende de Zajar recordándonos la vieja dialéctica señor y esclavo. Las únicas personas que hacen reaccionar a Oblómov en cierta manera son su amigo de la infancia, Sholz y su enamorada, Olga.

Ante Oblómov la receta de hoy no podía ser otra que un desayuno tardío en la cama, unos cereales con manzana y avena que enlazan con la receta anterior de los muffins y, una vez más, con Vila Matas. Oblómov es un personaje apático que necesita ánimos y empuje para lanzarse a la vida.

Hay platos o recetas que tienen la propiedad  de levantarnos para que vivamos y disfrutemos de la existencia, pues a su manera nos dan fuerzas para luchar por lo que queremos. Si la vida es una búsqueda, ¿no lo será también el alimento de la vida y la cocina? Si, ésta es capaz de animarnos y ponernos en pie transformando nuestros estados de ánimo casi en un segundo. Y semejante cambio no se produce sólo cuando comemos: también cuando metemos las manos en la masa, pues es portentosa la satisfacción que experimentamos cuando hacemos un plato delicioso. En la vida no todo nos sale a la primera, en la cocina puede pasarnos lo mismo, pero ella nos da la ilusión y la energía  necesarias para ponernos de pie otra vez y acabar haciendo ese palto que se nos resistía, aquel que nos parecía tan difícil y casi inalcanzable. Finalmente está sobre la mesa y podemos disfrutarlo con nuestros amigos. La cocina por estas cosas es también  una forma de superación, una entrega que busca la realización de nuestros sueños. Al leer Oblómov sentía que le faltaban las fuerzas e incluso parecía deprimido: este maravilloso desayuno quizás pudiera ayudarlo a levantar la cabeza, ponerse en pie y asomarse a la ventana: el día nos espera y nuestra vida está delante de nosotros

Y puesto que también nosotros somos contemporáneos de Oblómov (una de las cualidades de la buena literatura) quiero dejar como acompañamiento una fantástica canción para desayunar y levantarnos. Es de The Drums y la letra nos invita a levantarnos porque hace una hermosa mañana…


Wake up, it's a beautiful morning
Honey, while the stars are still shining
Wake up, would you like to go with me
Honey, take a run down to the beach



Gracias a Katie Stearn por la traducción.



9 comentarios:

  1. Los escritores rusos y polacos me gustan mucho, aunque las histórias algo depres no tanto.
    Seguro que con un alimento matutino como estos nadie queda con la moral baja :).
    Delicioso.
    Bss.

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  2. Eres un pozo de sabiduría, Linda! siempre me parece muy interesante lo que escribes. Y la mayoría de veces me descubres cosas sobre las que no tenía ni idea. Hoy también.

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  3. Tu reflexión sobre la cocina me ha conmovido; una entrada llena de energía y ganas de vivir, sin duda alguna.

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  4. Magnífica entrada y pese a que el tal Oblomov resulte deprimente un desayuno como el que nos propones levanta el ánimo. Y también creo que la cocina nos hace superarnos.

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  5. Buena manera de empezar el día y con energía.
    Besos.

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  6. No tengo historia ni saber sobre la literatura rusa, me queda lejana y no hice nada para atraerla, aunque leerte se me hace ameno y no sé si a Oblomov le hubiera gustado este desayuno, pero a mi me ha encantado. Besitos

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  7. Bueno, al ser un 50% rusa, tu entrada de hoy me ha conmovido mucho. Gracias :) Amo la literatura clásica rusa, no sabes la avalancha de recuerdos y asociaciones que me trae releer a viejos conocidos. Sin embargo, aunque sí conozco la obra, no la he leído todavía, qué pena. Pero me han encantado tus reflexiones y la conexión que has hecho con la comida y con este maravilloso desayuno.
    Un besito.

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  8. Me tomo nota de esa novela rusa y tu desayuno para empezar el día genial.

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